Desde tiempos prehistóricos la cuenca del Bullaque registró actividad humana, tal y como lo demuestra los yacimientos encontrados del Paleolítico Inferior y Medio, entre Las Tiñosillas y Las Casas del Río. De la Edad del Bronce aparece el yacimiento de Navalrincón, en la Plaza de los Moros.
Durante el periodo romano también existió población, como lo demuestran los vestigios encontrados en el paraje de Las Islas, pero éste debió ser un asentamiento de entidad menor.
No existe, por ahora, restos ni documentos que caractericen su trayectoria durante las posteriores invasiones visigoda y musulmana, aunque no hay duda de que los pobladores de tales épocas aprovecharon las ventajas del río que cruza El Robledo.
El primer testimonio escrito sobre este municipio que se conserva data de la Edad Media, cuando la frontera entre musulmanes y cristianos ya se había establecido al sur de la región. El rey Enrique I lo cita en el privilegio de términos del castillo de Milagro como “Robredum de Miguel Díaz” con fecha de 6 de noviembre del año 1214.
Posteriormente, vuelve a ser citado en el año de 1329 en una sentencia de Alfonso XI contra el Concejo de Villareal (Ciudad Real) como “El Robledo de Bullaque”. Mediante esta sentencia, el Concejo tuvo que devolver los términos de El Robledo y Porzuna a la demarcación de Malagón, de la que habían sido arrebatados cinco años antes.
En la misma época sus términos eran conocidos por su caza, como lo demuestra la mención que se hace de ellos en el Libro de la Montería de Alfonso XI, cuyo capítulo XVI se dedica a “El Robledo del Bullaque”.
Estos antecedentes denotan que, al menos desde la Reconquista, la localidad de El Robledo estuvo habitada, pero además, su temprana repoblación en esa época podría demostrar la existencia, en el mismo lugar, de un núcleo más antiguo. Sin embargo, es probable que durante los siglos posteriores no estuviera habitado de forma permanente ya que no se vuelve a mencionar en ningún documento posterior.
Desde el siglo XIII, el término siguió las vicisitudes de su cabecera, Malagón, que pasó a la Orden de Calatrava, más tarde fue vendido al Señor Ares Pardo de Saavedra y, ya en el siglo XVIII, se integró en Porzuna cuando ésta consiguió convertirse en villa independiente.
La aldea de El Robledo aumentó su población atraída por las roturaciones de tierras que tuvieron lugar a partir del último tercio del siglo XIX hasta nuestros días.
Recientemente, en el año 1985, El Robledo se constituyó como municipio independiente al segregarse de Porzuna.
En el Robledo se encuentra la Iglesia en honor a Nuestra Señora del Carmen construida en el siglo XIX. Es una edificación de estilo neo románico, de una sola nave y torre de tres cuerpos a los pies. Los muros son de mampostería y los arcos y lunetos se enmarcan con sillar de piedra. Fue reformada entre 1940 y 1950 por los vecinos del pueblo. En su interior se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Prado, patrona del pueblo.